Exclusión Social: El Juego del Calamar de la vida real


Si bien el nuevo éxito de Netflix, "El Juego del Calamar" ha servido para desencadenar el morbo de toda la vida respecto al gore y la tragedia ajena, más allá de lo evidente, existe una crítica social profunda y que es digna de ser traída a la luz, una crítica que trasciende los juegos infantiles, la sangre, la muerte y las ambiciones desmedidas. 

En un contexto mundial donde la exclusión social es una realidad para millones de personas, el drama de Netflix presenta su principal error en ello, ya que aún cuando nos achaque una incipiente empatía por la situación conmovedora de cada uno de los personajes o nos despierte cierto desprecio por su arrogancia, su ineptitud o su propia lasitud, de principio a fin los seguimos viendo con la gran alienación marcada por la pantalla de la TV, esa gente es vista a través de la ventana y al terminar cada capítulo podemos pensar "pobres personas, todo lo que tienen que pasar" pero al mismo tiempo salir a la calle e ignorar a los desposeídos y marginados del mundo real, tengo que admitir que dudo sinceramente que incluso en el punto más álgido del hype de la serie haya habido el más sutil de los aumentos en aportaciones a las organizaciones benéficas en el apoyo de aquellos que no tienen nada y que hoy nos entretienen, o siquiera para voltear a ver a los niños que en cada esquina hacen cualquier malabar para ganarse unos pesos y que ignoramos lo que ocurre con ellos al avanzar del cruce del semáforo. 

Es así, que sin siquiera habernos dado cuenta, nos hemos convertido en los despiadados e infames VIPs que a costa del sufrimiento ajeno, confabulan y se divierten, ellos desde los divanes viendo el espectáculo desde la ventana y nosotros desde la comodidad de nuestras salas en la "ventana" de la pantalla de TV quizás con palomitas en mano.

Sin embargo, para el caso de México, el tema es más profundo porque la alienación se presenta junto con una pirámide social de clasismo absudo, racismo arraigado y un individualismo atroz, poco preocupa para quien tiene una casa, un departamento, una camioneta, celular, internet, servicio de Netflix, etc. que alguien más pudiera vivir en una casa de lámina, sin techo, sin paredes, sin piso, sin electricidad y sin agua o bien bajo un puente, en un parque, en la banqueta, en la esclavitud forzada, la historia se repite día a día, niñas que son vendidas para contraer matrimonios forzados en los pueblos de Guerrero y Oaxaca, migrantes convertidos en esclavos, en sicarios o en pilas de cadáveres como en Tamaulipas y que quedan a total merced de "los guardias" de las mafias de narcóticos, personas que diario desaparecen, venta ilegal de órganos, explotación laboral o sexual, males tan terribles y tan viles que hacen palidecer cualquier escena mórbida del "Calamar" y que hacen quedar a "El Líder"  como un pobre ingenuo e intento de "malo" en comparación.

Privilegiados vs marginados, ricos vs pobres, desposeídos vs enriquecidos, blancos vs morenos. El ostracismo tiene muchos nombres y muchas caras, de ahí que la reflexión que se debe hacer viene de responder preguntas cruciales: ¿Yo discrimino/margino/menosprecio/ignoro a los demás?, ¿Qué pasaría si yo cayera en desgracia?, ¿Cómo mitigo con mis acciones la marginación de los demás?, ¿Yo soy un marginado?.

A partir de esas respuestas es como se podrá encontrar el verdadero significado de la serie y pisarán la cabeza del terrible calamar de la indiferencia.


Comentarios